¿Qué son?
Son depósitos duros de minerales y sales que se forman dentro del riñón. Pueden quedarse ahí sin dar molestias o moverse hacia el uréter, el tubo que lleva la orina a la vejiga. Cuando se atoran, bloquean el paso de la orina y causan dolor intenso.
Influyen la poca hidratación, la alimentación, el sobrepeso y los antecedentes familiares.
Síntomas
- Dolor fuerte en la espalda o el costado, que puede bajar hacia el abdomen o la ingle.
- Dolor que viene en oleadas y cambia de intensidad.
- Sangre en la orina, que puede verse rosada, roja o café.
- Náuseas y vómitos.
- Ganas frecuentes de orinar o ardor al orinar.
Diagnóstico
Empezamos con una consulta y un examen de orina. Con ultrasonido renal y otros estudios de imagen confirmamos el tamaño de la piedra y dónde está, que es lo que define el mejor tratamiento.
Tratamiento en TM
Las piedras pequeñas a veces salen solas con líquidos y medicamentos. Cuando no salen, son grandes o causan obstrucción, las tratamos así:
- Ureteroscopia flexible. Entramos por las vías urinarias con un ureteroscopio flexible descartable, de un solo uso, nuevo para cada paciente. Es delgado y flexible, sin hacer cortes, hasta llegar a la piedra.
- Láser de holmio. Con el láser rompemos la piedra en fragmentos muy pequeños que se retiran o se expulsan con la orina.
- Recuperación. En la mayoría de casos el paciente regresa a casa el mismo día. A veces se deja un catéter temporal para que la orina pase sin problema mientras sana.
Prevención
Quien ya tuvo una piedra tiene más probabilidad de volver a formar otra. Tomar suficiente agua durante el día es la medida más importante. Su urólogo le puede indicar cambios en la alimentación según el tipo de piedra.
¿Tiene síntomas urinarios?
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